Es una colección de siete relatos en los que sus protagonistas están sometidas a esas ataduras que todos podemos tener en cualquier momento de la vida si no se imponen unos límites mínimos.
El sometimiento a la realidad social es una losa muy pesada, que no gestionar adecuadamente te conlleva a restringir tu propia personalidad.
"La cosa más seria que le puede pasar a un hombre es morirse. Hablar es el único consuelo. Estaría hablando todo el día, si tuviera quien me escuchara. Mientras hablo, estoy todavía vivo, y le dejo algo a los demás".
"Y además se murió tranquila. Claro, porque yo me quedaba con lo de ella, ¿tú entiendes?, con los recuerdos de ella quiero decir, que para alguien no se habían vuelto todavía inservibles. Lo mío es distinto, porque yo la llave de mis cosas, de mi memoria, ¿a quién se la dejo?".
Me ha gustado mucho el libro de principio a fin, este tipo de libro de relatos cortos se lee muy bien, antes nunca había leído ninguno de este estilo y en los últimos meses ya son varios de este formato los que he leído.
"Las verdaderas ataduras son las que uno escoge, las que se busca y se pone uno solo, pudiendo no tenerlas".
⭐ ¿Lo recomiendo?: Sí, te atrapa desde el primer relato y es difícil parar de leer.
🔎 Rastro abierto: Recuerdo haber leído hace muchos años en el instituto otro libro de Carmen Martín Gaite, el de Caperucita en Manhattan, guardo un buen recuerdo de esa lectura también.
Rastro en la niebla 📚
